25º – 35º día – El baile final…Donde el corazón nos lleve

Nueva York, es Nueva York…Nueva York es la Estatua de la Libertad, Central Park, Wall Street, la Zona Cero, Times Square, Brooklin, Harlem, Bronx, Chelsea…Nueva York son rascacielos, taxis amarillos, luces de neón, turistas…Nueva York es un escaparate en el que Estados Unidos muestra al mundo su estado más cosmopolita y fashion, un escaparate donde las mujeres juegan a ser divas de la noche, un escaparate de consumismo navideño llevado al extremo, un escaparate donde los ejecutivos se juegan miles de millones de dólares cada día en una bolsa cuyos movimientos mantienen a todo el mundo en vilo, un escaparate de luz y color en el que los americanos muestran al mundo dónde, a su parecer, se encuentra el centro del universo.

Tras una semana de reencuentros con familia y amigos en Nueva York, aquí se termina nuestra aventura. Nueva York ha sido el punto y final a una de las mejores experiencias de nuestra vida. Parece mentira, pero ya han pasado 5 meses y 15 días.

Se hace difícil expresar con palabras todo lo que hemos vivido, porque a pesar de haber tratado de compartir con vosotros algunos trocitos de nuestro camino, la experiencia completa la llevamos por dentro. Porque solo nosotros mismos podemos ser conscientes de lo que esta aventura ha supuesto en nuestras vidas. Porque hemos pasado cientos y cientos de aventuras, cientos de miles de kilómetros, cientos de personas, cientos de sabores, colores y olores, porque hemos sido totalmente inseparables durante 133 días, 3.192 horas, 191.520 segundos…y porque tratar de expresar con palabras lo que en estos 5 meses y 15 días hemos vivido cada hora, minuto, segundo y milésima de segundo es inviable. Nos convertiríamos en abuelos cebolleta que nunca acaban de expresar con todas las luces y colores las batallitas de la guerra.

Sin embargo, a pesar de ser difícil explicar todo lo que hemos vivido, nos encanta recordarlo, nos encanta que nos preguntéis que os intereséis, porque solo así conseguiremos mantener vivo el recuerdo.

El recuerdo de aquel hostalito en el que aterrizamos en Estambul en el que no nos podíamos poner de pie. El recuerdo e impacto que nos causó la caótica Nueva Delhi. El recuerdo de la espiritualidad, luz y color que se respira en Varanasi, el recuerdo cada uno de los templos, fuertes y monumentos que inundan la provincia del Rajástan. El recuerdo del tan ordenado “caos” que se respira en India. El recuerdo de nuestra llegada a Bangkok, casa para nosotros en el Sureste Asiático. El recuerdo de la inmensidad y belleza de los templos de Angkor. El recuerdo de cada una de las sonrisas que nos regalaban los Camboyanos al pasar. Saturnino, aquel gallego que vive en Kazajastán. El recuerdo de los cientos y cientos de mutilados victimas de los Jemeres Rojos. El recuerdo de los grillos que degustaban nuestros compañeros de trayecto. La impactante llegada a la ciudad de Chau Doc al sur de Vietnam. Las odiseas vividas en cada uno de los autobuses que tuvimos que coger en Vietnam. El frescor primaveral que respiramos en Dalat. El recuerdo de la belleza natural de la Bahía de Halong. El recuerdo del museo de los horrores de la guerra de Vietnam. Jordi y Chus, nuestros compis de viaje en el norte de Vietnam. El recuerdo de Luang Prabang y nuestros paseos en bici explorando cada rincón de la ciudad. El recuerdo de aquel trayecto en bus en el que recorrimos 250 km en 8 horas. El recuerdo de Birmania, de cada una de las sonrisas de su gente, de sus miradas curiosas, de sus templos, los cientos de monjes pidiendo arroz a primera hora de la mañana, el recuerdo de Bagan aquella ciudad de cuento de hadas, el recuerdo de Inle Lake. Lyo nuestro amigo mejicano con el que compartimos aventuras en Birmania. El recuerdo de nuestra capacidad para adaptarnos a las situaciones límite en aquellas maravillosas playas de Tailandia, Oscar e Iris esos ibicencos que tuvimos el placer de cruzarnos en Ko Phi Phi, Frasco y Bea la pareja parejita de Almería con los que compartimos risas y una buena hamburguesa, el recuerdo de Kuala Lumpur esa ciudad en la que la selva se mantiene viva entre rascacielos, el recuerdo de las Gili Island esas islas paradisíacas en las que pasamos una semana buceando entre tortugas marinas y barreras de coral multicolor.

El recuerdo de Australia, el aterrizaje en el primer mundo, en el que pensábamos tendríamos todo y en el que empezamos a echar de menos nuestra querida Asia, sus koalas, canguros, ballenas…el recuerdo de Nueva Zelanda, sus montañas, valles, vacas, ovejas, glaciares, porque el sol brilla de manera diferente en Nueva Zelanda. Nuestra caminata por Mordor en la que nos sentimos sumergidos en un mundo de hobbits y elfos. El recuerdo del placer de saber donde dormiríamos cada día, nuestra autocaravana, la espectacularidad de la costa neozelandesa. Esos lagos de color turquesa, el verde de las praderas…Nuestra llegada a Estados Unidos, nuestros paseos por Beberly Hills, Hollywood, Santa Monica. El recuerdo de las Vegas, todas las luces neón que invaden la ciudad formando un circo en el que jugadores, bebedores, niños, padres, ancianos, gente normal y corriente acude en busca del paraíso de la diversión. El recuerdo de la inmensidad y espectacularidad del cañón del colorado, con sus colores rojizos que destacan con el azul del cielo. El recuerdo de San Francisco esa ciudad montañosa por la que deambulamos horas y horas, el mítico puente de San Francisco, mi amiga Amanda y el placer de encontrarte a gente querida por el camino. Nuestra llegada a Washington DC la capital del imperio yanki en la que se respira poderío por los cuatro costados. Boston, la ciudad más europea de todos los Estados Unidos en la que empezamos a sentirnos más cerca de casa y por último Nueva York, la Estatua de la Libertad, Central Park, Wall Street, la Zona Cero, Times Square, Brooklin, Harlem, Bronx, Chelsea…

Ha sido un placer…solo nos queda daros las gracias, gracias por apoyarnos, animaros y acompañarnos en esta aventura. Ha sido un placer escribiros, porque el camino se ha hecho más fácil sabiendo que estabais ahí siempre, disfrutando y viendo por una ventanita el mundo, ese mundo fascinante que nunca nos dejará de sorprender.

“Y luego, cuando ante ti se abran muchos caminos y no sepas cuál recorrer, no te metas en uno cualquiera al azar: siéntate y aguarda. Respira con la confiada profundidad con que respiraste el día en que viniste al mundo, sin permitir que nada te distraiga: aguarda y aguarda más aún. Quédate quieta, en silencio, y escucha a tu corazón. Y cuando te hable, levántate y ve donde él te lleve.”
Donde el corazón te lleve. Susana Tamaro.

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17º – 25º día – Estados Unidos– Washington DC & Boston

Teníamos una cita…habíamos quedado…vestidos con nuestras mejores galas y con la filosofía de “todo lo que tengo traigo”, nada más aterrizar en la capital del imperio estadounidense, nos dirigimos a la recepción oficial con el Presidente Obama. Un hombre muy simpático por cierto, una pena que ese día se pusiera malo y solo pudiéramos divisar la Casa Blanca desde la distancia. Al día siguiente recibimos una carta en nuestro hotel pidiendo disculpas, nosotros por supuesto, ya le hemos perdonado. ; )

Washington DC (capital de los Estados Unidos de América) representa y es todo lo que de una capital de imperio se espera. Majestuosos edificios institucionales, museos y mausoleos inundan cada rincón de esta inmensa ciudad. Los centros de las tres ramas del gobierno estadounidense se encuentran allí, las sedes del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional se encuentran allí, el capitolio (edificio que alberga las dos cámaras del Gobierno estadounidense), la Casa Blanca, la Reserva Federal, el museo del Holocausto, el museo del Espacio y el Aire, el museo Nacional de la Naturaleza, el museo de la Historia de los Indígenas Americanos…se encuentran allí.

Washington DC es una ciudad majestuosa, señorial…Washington DC es sin duda una de las ciudades en las que se toman las decisiones con mayor repercusión en la historia actual y cuando paseas por ella este poderío se siente. Cientos de coches de policía, sirenas, bomberos, coches oficiales, agentes de seguridad…inundan cada rincón.

Si tuviéramos que destacar un museo en concreto de toda la retahíla de museos que visitamos en tres días, ese sería el Museo del Holocausto, este museo es sin duda un “deber ir”. No solo por la dureza de las imágenes y tragedias personales que allí se muestran (creo que todos a estas alturas de nuestras vidas somos conscientes de las barbaridades y atrocidades de la II Guerra Mundial) sino porque tal y como dice el rótulo de la entrada en el museo…”Una vez has visto y sabes lo que en esta guerra sucedió, siempre lo tendrás presente cuando alguna vez vuelvas a ver, oír, presenciar la palabra genocidio.”

Tras tres días de intensas caminatas en Washington, decidimos hacer una última escapada antes de reencontrarnos con la family en Nueva York y visitar Boston, ciudad de la que nos habían hablado muy bien y por eso del completar aquello de que narraba la película “Tú a Boston y yo a California”. Boston es uno de los asentamientos más antiguos de Estados Unidos, una ciudad bastante europeizada y en la que pasear es muy agradable. En Boston nos estamos enfrentando a nuestra última prueba como verdaderos “mochileros/backpackers” albergándonos en un hostal que aún no sabemos muy bien si es un hostal, una residencia de estudiantes, un manicomio, un reformatorio o una residencia de ancianos. La mezcla de personajes y artistas invitados que nos hemos encontrado durante el desayuno es indescriptible. El comedor esta mañana era una batalla campal, sucio y roñoso, un lugar en el que una veintena de personas desde los 20 a los 65 años “luchaban” por un puñetero café y unas buenas salchichotas con bacon para rellenar el estómago de buena mañana. La verdad es que son estas situaciones surrealistas las que aquí la parejita (Toni y yo, yo y Toni) nos llevamos como experiencia.

Un beso y buenas noches

Carmen y Toni

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7er – 17º día – If you are going to San Francisco…

Dice la canción de Scott Mc Kenzie: “If you are going to San Francisco, be sure to were some flowers in your hair, if you are going to San Francisco, you’re gonna meet some gentle people there”.

Hemos recorrido 614km de la costa de California, Santa Barbara, San Luis Obispo, Big Sur, Monterey, Santa Cruz son algunas de las ciudades más importantes que recorren la costa de California de camino a San Francisco. Una extensa costa de suaves playas tropicales en Santa Mónica y Santa Bárbara que se convierte a medida que se avanza hacia el norte en una costa rocosa cuyas montañas se hunden en el océano formando paisajes espectaculares.

San Francisco es nuestro destino final en la costa de California. No podíamos abandonar este trocito de globo terráqueo sin pasar unos días por la ciudad en la que los tranvías parecen desafiar las leyes de la gravedad por los cientos de colinas que inundan cada rincón, esa ciudad famosa por su arquitectura victoriana y por su barrio chino, esa península en la que el este encuentra al oeste, esa ciudad neblinosa y fría en la que Alcatraz y el mítico Golden Gate adornan la bahía.

Para además mejorar el encanto de la ciudad, aquí nos hemos encontrado con Amanda, una amiga mía que conocí durante mi intercambio en Hong Kong. Un encanto de chica la verdad que nos ha acogido en su fantástico apartamento y nos hemos evitado estos días en San Francisco tener que pasar por los cutres hostales de mochileros en los que compartir habitación con cinco personas es de lo más habitual. Estos tres primeros días en la ciudad han sido muy intensos, hemos visitado el Golden Gate, hemos paseado por el puerto, hemos visitado Alcatraz, hemos paseado por la céntrica Union Square y hemos paseado por Chinatown recordando en cada rincón todos los olores de nuestra querida Asia.

Nos quedan únicamente 10 días para reencontrarnos con la family en Nueva York y apenas 17 días para que esta aventura se termine. Comienza pues la cuenta atrás…
Pero por ahora nos queda por disfrutar aun mucho, tres días más en San Francisco donde pasaremos el día de Thanksgiving (el próximo jueves), el viernes volamos a Washington DC donde pasaremos unos dos o tres días más para finalmente llegar a Nueva York alrededor del día 2 de Diciembre.

Un beso fuerte y nos vemos pronto!
Toni y Carmen

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4er – 7º día – Las Vegas, Gran Cañon – Show must go on!

Como si de un super decorado se tratara, Las Vegas, es el único sitio del mundo donde se puede ver la Torre Eiffel, la Estatua de la Libertad, el Puente de Brooklyn y los Canales de Venecia en un mismo sitio. ¡Claro que se trata de un decorado! pero ver como en medio de un inmenso desierto, los estadounidenses han sido capaces de montar un universo de juego y perdición, es espectacular. Las Vegas es una ciudad en la que no existe el día y la noche, para las miles de personas que invaden sus calles solo existe un objetivo, la diversión. Pero está claro que no para todo el mundo las palabras diversión y entretenimiento tienen el mismo significado. Mientras para algunos, el dejarse todos los ahorros de su vida en una partida de “BlackJack” es sinónimo de diversión, otros prefieren evadirse con la espectacularidad de los cientos de conciertos y espectáculos que cada día tienen lugar en el paraíso de las luces de neón. Lo que sí está claro es que Las Vegas ofrece tal abanico de opciones que aburrirse allí es misión imposible.

El espectáculo “O” del Circo del Sol fue nuestra opción. Maravilloso, surrealista, fascinante, emocionante, realmente espectacular. Con su siempre sorprendente y singular puesta en escena y enmarcado bajo un escenario acuático, el Circo del Sol una vez más consiguió emocionarnos no solo a nosotros sino a los cientos de personas que una vez finalizado el espectáculo aplaudieron sin cesar a todos los artistas del elenco.

Pasamos tres días en Las Vegas y es que el entretenimiento está servido con el mero hecho de merodear por sus lujosos hoteles y sus inmensos casinos. Y es que los “artistas invitados” que por allí se exhiben son dignos de observar con detenimiento. Desde señoras que engalanadas con su pijama y gafas de sol han decidido pasar el día probando suerte en la máquina tragaperras hasta “Super Divos” que equipados en sus mejores galas han decidido echar el resto en la ruleta. Indios, chinos, latinoamericanos, estadounidenses, japoneses, coreanos…Las Vegas es tal diversidad de gente, razas, sexos y edades que paseando por allí no tienes tiempo a detenerte en cada uno de los detalles pero el conjunto es un cóctel explosivo.

Continuamos nuestro camino y decidimos adentrarnos en las profundidades del desierto, recorrer unos 400km de la mítica ruta 66 y llegar al Cañón del Colorado. Esta inmensa extensión de montañas rojizas escarpadas y vistosas fue creada por el río Colorado y es considerada una de las maravillas del mundo natural. La verdad es que el trayecto de casi 8 horas mereció la pena y fue con esta visita con la que empezamos a encontrarle la esencia a este gigantesco país.

Ahora estamos en la costa oeste de California donde nos disponemos a bordear la distancia entre Los Ángeles y San Francisco. Seguiremos informando.

Un beso a todos

Toni y Carmen

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1er – 4º día – Estados Unidos – Bienvenido Mister Marshall!!

¡¡Welcome to the United Status of America!! ¡Ya estamos aquí! ya hemos llegado a ese país donde conviven más de 52 étnias diferentes, el país de la libertad, el país que vio nacer al Rey del Rock&Roll, ese país donde se comen hot dogs, hamburguers y patatas fritas por doquier, donde las autovías tienen hasta 8 carriles, el país donde el TAMAÑO IMPORTA…sí ese país que todos parecemos conocer gracias a las miles de películas que se exportan al mundo desde Holywood.

Hace exactamente 4 meses y 10 días, cuando emprendimos nuestro viaje, que pensábamos que este día no llegaría nunca…y a fecha de hoy llevamos 132 días de viaje, hemos recorrido 11 países, nos quedan únicamente 35 días para acabar la aventura, hemos dado prácticamente la vuelta al globo terráqueo y Estados Unidos tiene el “privilegio” de ser nuestro destino final. Parece mentira, pero la mentira se hizo realidad.

El día 5 de noviembre de 2011 aterrizamos en el aeropuerto de Los Ángeles después de un viaje de casi 20h. Hasta ese día, pensábamos que eso de la tele-transportación, máquinas del tiempo, viajes al pasado, etc. Eran ilusiones de niños que cuya imaginación infinita puede hacer milagros…Sin embargo, este vuelo nos ha hecho ver la luz sobre el tema…despegábamos del aeropuerto de Auckland (Nueva Zelanda) a las 2.30 de la tarde del día 5 de noviembre de 2011 y llegamos al aeropuerto de Los Ángeles ese mismo día 5 de noviembre a las 12 del medio día. Así que tenemos que deciros chicos…que SÍ las máquinas del tiempo existen. Después de dicha odisea y medio deshechos después de tanto trajín, nos dirigimos directamente al hostal que habíamos reservado previamente por internet. Nos hospedamos pleno paseo de la fama, en Hollywood…sí, sí ese lugar por donde pasean los famosos y que tantas veces hemos visto en televisión. ¿A que suena “guay” y fashion? Pues bien, mucho más alejado de esta realidad se clasifica nuestro hostalucho de mala muerte en el que hemos pasado tres noches…podríamos decir que hemos dormido en las “Cloacas de Hollywood”, pero eso sí nosotros en todo el “jopo” como buenos mochileros.

¿Y qué contaros de Los Ángeles que no sepáis?, la verdad es que la ciudad de Los Ángeles dista mucho de lo que nosotros consideramos “ciudad modelo”, entre los millones de coches y personas que habitan esta ciudad, la deficiencia del servicio de transporte público, la enorme extensión sobre la que se enmarca y los cientos de “artistas invitados” e individuos varios que inundan las calles en busca de la fama, Los Ángeles parece haber perdido todo ese el encanto y señorío “Hollywoodiense” de los años 20.

Pero no seamos tan malos…no todo son penurias en Los Ángeles, ¡Está claro!, pasamos un día en Universal Studios, donde disfrutamos como niños, paseamos por Berverly Hills, Venice Beach y Santa Monica, la playa de la serie “Los vigilantes de la playa” y degustamos una super-hamburguesa en el Hard Rock de Hollywood, entre otras cosas.. Tampoco queremos que os preocupéis…y estéis con el sin vivir de no saber si estamos disfrutando del todo esta aventura, jejeje!!

Ahora desde un motel de carretera camino a las Vegas os escribimos este Post. En una camita de lujo, mullidita, blanca y bien limpia.

Un beso fuerte fuerte

Toni y Carmen

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10º – 17º día – Nueva Zelanda – Mordor, La guinda del pastel

Tras recorrernos Nueva Zelanda de punta a punta y hacer más de 4.000km con nuestra “super fragoneta” no nos podíamos despedir de este precioso país sin disfrutar de un día por Mordor y sentirnos más Hobbits que nunca. Por lo que antes de llegar a Auckland para coger nuestro vuelo hacia Los Angeles, decidimos hacer un alto en el camino, parar en “Tongariro Nacional Park” y hacer el considerado mejor “trekking” de un día por Nueva Zelanda. 20km entre tierra volcánica, lagos y montañas para los que empleamos unas 5 horas y media andando. Al llegar a Parque Nacional parecía que el tiempo no nos iba a acompañar e incluso creímos que quizá habríamos de suspender la excursión. Pero aquí en un día pueden verse las cuatro estaciones del año, y por la mañana bien temprano (6.30am) hicimos una llamada al centro que organiza las excursiones y nos confirmaron que podíamos hacer el “trekking” sin problemas.

Y a ello nos dispusimos, eran las 7,30 a.m. cuando el autobús que nos llevaría al inicio del “trekking” nos recogía en el camping en el que nos habíamos instalado, con un cargamento de comida y bebida (ya sabéis que eso de comer a nosotros no nos gusta demasiado), y tapados hasta las orejas (nos habían advertido de que haría mucho frío) nos adentramos en las profundidades de Mordor. Un día espectacular, la caminata en sí no se hizo demasiado dura, aunque el viento, la nieve y el frío no nos ayudaron demasiado. El paisaje precioso, paseamos entre tierra volcánica, lagos, montañas, bosques, sin duda una actividad muy recomendable si alguno de vosotros se anima a venir hasta este lejano país. La verdad es que nos dimos una buena “pasá” de andar, sin ninguna necesidad, todo hay que decirlo, pero hay veces que no es por necesidad, sino por gusto por el que se hacen estas cosas.

Hoy día 5 de noviembre de 2011 volamos a Los Angeles, vía Fiji, para comenzar una nueva andadura por el que, en principio, será el último país de esta aventura. Tenemos por delante poco más de un mes para saborear Estados Unidos. ¡Los Angeles, Las Vegas, San Francisco, el cañón del colorado, Nueva York nos esperan! Nos despedimos de Nueva Zelanda con un muy buen sabor de boca. Habiendo disfrutado al máximo de lo que este país ofrece y quedándonos sin duda cautivados por un país en el que la naturaleza se lleva la palma. ¡No sabemos cuando pero aquí volveremos!

Un beso enorme
Toni y Carmen

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5erº – 10º día – Nueva Zelanda – Al sur del sur…

“Caminante son tus huellas,
el camino y nada más,
caminante no hay camino,
se hace camino al andar.”
(Antonio Machado)

¿Sabíais que Nueva Zelanda es una de las masas de tierra más recientemente pobladas? Los primeros conquistadores fueron los polinesios (los que más adelante crearon la cultura maorí) que, de acuerdo con la mayoría de los investigadores llegaron entre los años 1.250 y 1.300d.c. El explorador inglés James Cook fue el primer europeo en explorar la costa del país. Hoy en día aproximadamente un 67% de la población de Nueva Zelanda son de etnia europea, mientras que un 14% son maorís.

A medida que vamos avanzando hacia el sur el paisaje Neocelandés se vuelve más salvaje y espectacular. Desde Wellington cogimos un ferri que nos trasladó a la isla sur del país, donde empezamos nuestras andanzas recorriendo la costa oeste. Recorrer Nueva Zelanda en coche es como recorrer un inmenso parque nacional en el que rios y lagos, montañas y praderas, bosques y cascadas nos acompañan durante todo el camino haciendo que cada minuto, cada segundo, del trayecto merezca la pena.

Ciudades costeras en las que el mar ha esculpido obras de arte, pueblos bañados por lagos de dimensiones estratosféricas y en los que las montañas nevadas de fondo y un cielo azul casi turquesa ponen la guinda al paisaje. Porque este es un país en el que emocionarse viendo uno de los atardeceres más luminosos que hayamos visto nunca, porque este es un país donde detenerse y contemplar, sin hacer nada más que disfrutar del espectáculo, porque este es un país en el que la naturaleza gana al hombre. Porque la naturaleza y el hombre han hecho un pacto de no agresión. Porque los Neocelandeses saben como tratar a todos los que hasta aquí hacemos el esfuerzo de venir. Porque es muy fácil viajar en un país como este. Porque las carreteras están muy bien. Porque los neocelandeses respetan su pasado reciente haciendo que los maorís estén 100% adaptados al nuevo mundo. Porque ser oveja, vaca o ciervo aquí, merece la pena. Porque el sol aquí brilla de otra manera. Por esto y mucho más Nueva Zelanda merece la pena.

Una vez hemos llegado al sur del sur, estamos de regreso al norte, nos quedan 2.000km más que recorrer, siempre con el placer de saber que aquí, el camino merece la pena.

“Caminante son tus huellas,
el camino y nada más,
caminante no hay camino,
se hace camino al andar.”
(Antonio Machado)

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